7- TRAJE DE BURGALESA DE LERMA


Así es la indumentaria de la burgalesa de Lerma, según la versión de Lope de Vega:


Cabeza: Moño de rodete bajo, rebozo cubriendo los hombros adornado de plata, y sombrero de tres borlas negras, bordeado de plata.
Tronco: Camisa de lino de lujo (filtires, encajes, bordados).
Sayuelo de seda, con adornos plateados y mangas acuchilladas y puede llevan también adornos de terciopelo y azabaches.

Cadera: Falda negra de paño, con una tirana ancha de plata, el delantal generoso y bien guarnecido con bordados de seda negra o pedrería de azabache y abalorios, atado atrás con un gran lazo de terciopelo.
Piernas: Medias solamente negras, tupidas de algodón y zapato de tacón de carrete y hebilla de plata.        
                                                                                                                                                                       
Aderezos: Pendientes de plata largos, cadena con cruz colgante de   plata, sarta de perlas y pañuelo de lujo en la cadera.  

Lope de Vega en su "Burgalesa de Lerma" hace mención de un tocado que junto con el traje se ha admitido en como representativo de la Villa de Lerma en el II Simposium sobre el traje tradicional burgalés y la describe así:
Tomé basquiña de paño;
Tomé sayuelo de seda,
delantal bien guarnecido,
cadena y sarta de perlas, l
listón con cabos de plata, 
sombrero con perlas negras,
rebozo de argentería
El tocado, por lo tanto, se compone de un rebozo de argentería y un sombrero de borlas negras. El rebozo es una mantilla o toca corta que va ceñida a la cabeza de las mujeres, para cubrirse en caso necesario el rostro; suele estar confeccionada con beatilla.
El sombrero de borlas negras, era puramente un sombrero que constaba como todos de copa y ala, en este con ambas partes de pequeña magnitud.


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En el siguiente vídeo se puede contemplar el baile de la "Jota de Lerma" bailada por el grupo Estampas burgalesas. Las mozas visten con el vistoso y bonito traje de la localidad en diferentes tonalidades.




6.- TRAJE FEMENINO DE POZA DE LA SAL

Elementos principales del traje femenino de Poza de la Sal:



Zapatos:      Negros de trabilla.
Medias:       Azules o blancas
Falda:          La falda es roja sin adorno de ninguna clase. debe llegar hasta el tobillo. También puede ser de carro, roja estampada en negro.
Delantal:      El delantal negro, con adornos de trencilla o terciopelo, pero eludiendo los dorados y las puntillas de cualquier clase.
Jubón:       El jubón de Poza de la sal es en forma de chaqueta y los puños y solapas de género diferente al general del jubón, que se confecciona en paño o terciopelo negro o azaul marino y los rebordes de terciopelo negro. Lleva en cada pecho cinco botones redondos dorados y en los puños de la bocamanga desde dos a seis botones negros o dorados también. Los del pecho deben ser colgantes (tipo gemelo). Se cierra el jubón con dos o tres broches metálicos. Tanto el reborde de las solapas y puños como los cortes de la espalada pueden ir cubiertos de cordoncillo o pasamanería.

Para evitar que la camisa quede al descubierto llevan entre esta y el jubón un mantón amarillo, cuyos flecos quedan al exterior tanto en la espalda como sobre el delantal.
Se sujeta este pañuelo con un broche o camafeo
             


En el moño de picaporte se lleva otro camafeo o broche haciendo juego con el del pañuelo o mantón, y es en el único lugar que este moño no se adorna con lazo.La cabeza debe ir cubierta con una pañoleta blanca de tul bordado a mano y bordeada con blondas también blancas; es de forma triangular luciendo el pico en la espalda

La saya también puede ser de carro, roja y con estampados en negro


Fotos del traje de Poza de la Sal, recogidas del libro "El vestir burgalés"
DANZA DEL ESCARRETE EN POZA DE LA SAL


Entre las fiestas y romerías que se celebran en la pintoresca y acogedora villa de Poza de la Sal, destaca por su importancia la conocida como "El Escarrete", que tiene lugar en la festividad de San Blas, el dia 3 de Febrero.

Es ésta una romería que encierra en sí un singular compendio de elementos y matices poco comunes en el frondoso y variado folklore burgalés. El "Escarrete" o "Desjarrete" -que por ambos nombres se conoce- es una romería y fiesta tradicional que en Poza ha adquirido un significado histórico, pues se vincula a la guerra de la Independencia, en conmemoración de una batalla que se libró en las cercanía de Poza y en la que los franceses quedaron vencidos saliendo malparados. 

Esta ceremonia ritual que tiene o tenía lugar en numerosos pueblos de la provincia y en muchísimos lugares de España, tiene otro origen más profundo y mucho más antiguo, constituyendo un rito de fecundidad, aunque en el caso de Poza de la Sal ese episodio bélico pudo reforzar la costumbre ya existente.

Esta romería tiene su propia danza y ambas tienen el mismo nombre, el "Escarrete" o "Desjarrete", nombre que le viene de lo que constituye lo fundamental y el núcleo de esta fiesta que es bailar alrededor del gallo, gallina o conejo, al son de la música, blandiendo la espada y al fin con esa misma espada "desjarretar" a los animales.

La celebración de la fiesta de San Blas con la rememoración del "Escarrete", es un motivo que a chicos y grandes, a todos los pozanos trae en vilo con muchos días de antelación. 
Es una ocasión en la que los pozanos ausentes aprovechan, si pueden, para volver a su pueblo, o por lo menos unirse al sentir ya la alegría de sus paisanos.

La fiesta, en los últimos años de los que consta su celebración, se desarrollaba de la siguiente manera:

Al amanecer del día 3 de Febrero, fiesta de San Blas, dianas, interpretadas por la Banda municipal de la localidad dedicadas a los cofrades de la Cofradía de San Blas, que tradicionalmente ha sido la organizadora de esta fiesta, y también a las autoridades de la villa;  a las once de la mañana misa solemne a la que acude todo el pueblo, especialmente los mozos y mozas, luciendo sus vistosos trajes pozanos típicos. Uno de los mozos lleva un ramo portando precisamente los animales que más tarde serán sacrificados.
Terminadas las ceremonias religiosas, los mozos recorren emparejados las calles de la localidad salinera suscitando la alegría festiva por donde quiera que pasan.


Luego se hace un alto en la fiesta para comer, tras de lo cual llega el momento culminante. Los vecinos del pueblo, los visitantes y curiosos se han ido agrupando en la Plaza Mayor y los chicos ocupan lugar preferente en el círculo o corro que se va formando. Los balcones y ventanas de las casas colindantes se van abriendo para poder presenciar el desarrollo de la fiesta.

A lo lejos empieza a sonar la música que se acerca interpretando unos sones que sólo se escuchan en Poza en esta ocasión, en esta fecha de San Blas. El alguacil, a duras penas, logra que los asistentes formen el corro lo suficientemente grande para que todos puedan presenciar el espectáculo. Al escucharse la música que está ya próxima, hace su entrada en la plaza el ramo con las aves o conejos que van a ser sacrificados.

Apoyadas en el brazo de sus respectivos mozos, hacen acto de presencia las mozas, que realzan su normal belleza con el atractivo traje típico pozano, que hemos descrito anteriormente. 


En su mano derecha llevan los mozos una brillante espada que en su empuñadura luce un rosetón de cintas de mil colores que caen casi rozando al suelo.

Uno de los pollos se coloca sujeto en el suelo y uno de los mozos pide permiso a las autoridades y comienza a bailar al son de la música de la danza del "Escarrete", siempre en torno al pollo o del conejo y siempre sobre un solo pie, con la espada en la mano derecha y la otra mano sobre la cadera, hace el simulacro de que mata al animal, sin embargo ese cometido queda reservado para la moza, que forma pareja con él, a la que cede la espada con una reverencia. La moza debe bailar también al son de la danza, con un solo pie, alrededor del gallo (o conejo) al que debe desjarretar, cortándole la cabeza. Según algunas opiniones no se le debe cortar la cabeza, sino las extremidades, las patas, pues eso es precisamente lo que significa "desjarretar", cortas las patas por el jarrete. También significa debilitar, dejar sin fuerzas a uno. Cada pareja debía desarrollar el mismo ceremonial y desjarretar su correspondiente gallo, gallina o conejo por turno.

Los pollos, uno a uno, han ido pasando del ramo o pendón adornado con una cabeza de dragón, al suelo donde han sido desjarretados, entre los aplausos de los circunstantes.

Pero para recibir los aplausos cada mozo o moza tenía que ejecutar su cometido como estaba mandado, con la espada en su mano derecha y la otra mano sobre la cadera, bailando al son de la danza sin interrupción siempre sobre un solo pie, siempre sobre el mismo y en torno al animal que estaba en el suelo y desjarretarlo a un máximo de tres golpes. En caso contrario recibía la rechifla de la concurrencia que así manifestaba su desaprobación. Podríamos decir que se trataba de una ceremonia o faena que debía realizarse con toda exactitud, como la lidia de un toro, como la ejecución de una de las suertes del toreo, pero con otros animales.


Normalmente actuaban doce parejas que sacrificaban doce animales, aunque también podían ser menos.

Cuando todas las parejas habían actuado y ejecutado su turno, bailaban formando corro una jota castellana y un pasodoble dentro del círculo formado por el público que contempla el espectáculo.

El acto duraba una hora aproximadamente. Una hora que a los pozanos les trae la añoranza de sus antepasados que en tal fecha, en este mismo lugar, en el Conjuradero, celebraban esta misma costumbre ritual y esta fiesta hace cientos de años.

La fiesta termina, pero en ese mismo momento comienza a prepararse la del año próximo. Pues los jóvenes que deseen participar empiezan a solicitarlo a las autoridades al terminar ésta.

De esta forma se mantiene la ilusión, la esperanza y también la preocupación por intentar emular y superar a los antecesores.

Después viene lo típico de las romerías: música y baile, mientras con los animales sacrificados se organiza una merienda en la que participan los mozos y las mozas que han sido protagonistas de este rito, costumbre, tradición, fiesta y romería.
Y luego  todo llega a su final cuando se guardan las antiguas espadas toledanas y los tradicionales trajes típicos que se han lucido espléndidamente, para tenerlos a punto para el año siguiente, un año más para que la cadena no se rompa.
Por razones de participación popular, la Cofradía de San Blas en colaboración con la Comisión que se encarga de organizar los festejos decidieron en su día celebrar esta fiesta del "Escarrete" el primer domingo de febrero, con lo cual la concurrencia aumentó considerablemente.
Como todas las cosas, esta fiesta sufrió una crisis durante la cual estuvo interrumpida casi tres lustros durante los cuales la fiesta decayó hasta el punto que estuvo en trance de desaparecer, pero volvió a reanudarse su celebración con nuevos bríos e ilusiones hacia el año 1974 y siguientes. Los pozanos, que son los protagonistas de esta fiesta, para organizar ésta u otra no necesitan más que un motivo o razón poderosa que les impulse a ello, porque lo demás o lo tienen o se lo inventan.
Tienen siempre buen humor. No es pueblo el pozano que críe rencores y para la juerga, como para el trabajo, los pozanos saben estar siempre unidos. Las mujeres, alegres y que nunca se echan atrás, son las primeras colaboradoras con sus posibilidades y la gracia tan peculiar de las pozanas para que esta fiesta, como otras muchas típicas que celebra el pueblo a lo largo del año, no desmerezcan de la herencia de sus antepasados.
De siempre hay en Poza un vinillo chacolí, propio del país que también contribuye al éxito de la fiesta.
Tienen buenos músicos y finos cantores. Los primeros están siempre dispuestos con sus instrumentos de viento para colaborar a la brillantez de las fiestas. Los músicos están integrados en una Banda Municipal que es veterana y rodeada de una fama ganada a pulso, debida a su calidad musical.
Y, por si fuera poco, Poza de la Sal es un rincón geográfico peculiar y característico, muy pintoresco con sus empinadas calles empedradas y sus casas antiguas, que lo constituye, por sus condiciones ambientales, como el escenario cabal para el desarrollo de estas costumbres y este folklore que allí se han conservado como un tesoro popular.
Los medios informativos han contribuido a dar a conocer esta peculiar fiesta y costumbre de Poza en esta nueva etapa en la que parece alcanzar un nuevo esplendor popular
Sobre el motivo de celebrarse esta fiesta en el día de San Blas, no se sabe exactamente la razón. En el libro Poza de la Sal y los Pozanos se dice: "Esta fiesta ha llegado a nosotros con la danza de "El Escarrete" que, probablemente al quedar desvinculada de otras fiestas, la hicieron suya los cofrades del santo"